El país islámico advirtió que está dispuesto a "controlar por completo el Estrecho de Ormuz y no dejar que una sola gota de petróleo pase por el lugar", según palabras del Cuerpo de Guardianes de la Revolución, fuerzas especiales del país. Es en respuesta a las restricciones para la compra de crudo impuestas por Estados Unidos y la Unión Europea. Circula allí el 40% del crudo del mundo.